NUEVA YORK (AP) — Wall Street se estremeció, y un nivel de conmoción no visto desde el estallido del COVID sacudió los mercados financieros mundiales el jueves por preocupaciones sobre el daño que el nuevo conjunto de aranceles del presidente estadounidense Donald Trump podría causar a las economías de varios continentes, incluida la de su propio país.
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El S&P 500 perdió 274.45 puntos, o 4.8%, para ubicarse en 5,396.52, una caída más grande que en los principales mercados de Asia y Europa y su peor día desde que la pandemia de COVID colapsó la economía en 2020. El promedio industrial Dow Jones cayó 1,679.39 unidades, o 4%, para establecerse en 40,545.93, y el compuesto Nasdaq se desplomó 1,050.44 enteros, o 6%, para cerrar en 16,550.61.
Poco se salvó en los mercados financieros mientras el miedo se encendía por la mezcla potencialmente tóxica de debilitamiento del crecimiento económico y mayor inflación que los aranceles pueden crear.
Todo cayó, desde el petróleo crudo hasta las acciones de las grandes compañías tecnológicas, pasando por el valor del dólar estadounidense frente a otras monedas. Incluso el oro, que recientemente alcanzó récords mientras los inversores buscaban algo más seguro para poseer, perdió terreno. Algunos de los peores golpes los sufrieron las empresas estadounidenses más pequeñas, y el índice Russell 2000 para las pequeñas empresas cayó 6.6% para situarse más de un 20% por debajo de su récord.
Los inversores de todo el mundo sabían que Trump iba a anunciar un conjunto amplio de aranceles el miércoles por la tarde, y los temores al respecto ya habían hecho que la principal medida de salud de Wall Street, el índice S&P 500, cayera un 10% por debajo de su máximo histórico. Pero aun así Trump logró sorprenderlos con “el peor escenario posible para los aranceles”, según Mary Ann Bartels, directora de inversiones en Sanctuary Wealth.
Trump anunció un arancel mínimo del 10% sobre las importaciones, y una tasa impositiva mucho más alta en productos de ciertos países como China y aquellos de la Unión Europea. Es “factible” que los aranceles en conjunto, que rivalizarían con niveles no vistos en aproximadamente un siglo, puedan reducir el crecimiento económico de Estados Unidos en dos puntos porcentuales este año y aumentar la inflación a cerca del 5%, según UBS.
Un golpe como ese sería tan grande que “hace que la mente racional considere que la posibilidad de que se mantengan es baja”, según Bhanu Baweja y otros estrategas de UBS.
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Wall Street había asumido durante mucho tiempo que Trump usaría los aranceles simplemente como una herramienta para negociaciones con otros países, y no como una política a largo plazo. Pero el anuncio del miércoles podría indicar que Trump ve los aranceles más como una ayuda para resolver un objetivo ideológico que como una apuesta inicial en un juego de póker. Trump habló el miércoles sobre recuperar empleos de manufactura a Estados Unidos, un proceso que podría tomar años.
Si Trump sigue adelante con sus aranceles, los precios de las acciones podrían necesitar caer mucho más del 10% desde su máximo histórico para reflejar la recesión que podría seguir, junto con el golpe a las ganancias que las empresas estadounidenses podrían sufrir. El S&P 500 ahora ha bajado un 11.8% desde su récord establecido en febrero.
“Los mercados podrían estar teniendo una reacción incluso moderada, en especial si estas tasas resultan ser definitivas, dado el potencial de efectos colaterales en el consumo y el comercio global”, dijo Sean Sun, gerente de cartera en Thornburg Investment Management, aunque considera que el anuncio de Trump el miércoles es más como un movimiento inicial que como un punto final para la política.
Trump ofreció una reacción optimista después de que se le preguntara sobre la caída del mercado mientras salía de la Casa Blanca para viajar a su club de golf en Florida el jueves.
“Creo que va muy bien”, señaló. “Tenemos una operación, como cuando un paciente es operado y es algo grande. Dije que esto sería exactamente así”.
Un as bajo la manga es que la Reserva Federal podría recortar las tasas de interés para apuntalar la economía. Eso es lo que había estado haciendo a finales del año pasado antes de pausar en 2025. Las tasas de interés más bajas ayudan al facilitar que las empresas y los hogares estadounidenses pidan prestado y gasten.
Los rendimientos de los bonos del Tesoro cayeron en parte por el aumento de las expectativas de próximos recortes de tasas, junto con el temor general sobre la salud de la economía estadounidense. El rendimiento de los bonos del Tesoro a 10 años cayó de 4.20% a 4.04%. Eso representa un gran movimiento para el mercado de bonos.
Sin embargo, es posible que la Fed tenga menos libertad para moverse de lo que le gustaría. Si bien las tasas más bajas pueden impulsar la economía, también pueden aumentar la inflación. Y las preocupaciones en ese sentido ya están empeorando debido a los aranceles, y los hogares estadounidenses están preparándose para aumentos bruscos en sus recibos.
La economía de Estados Unidos todavía está creciendo, por supuesto. Un reporte publicado el jueves señala que menos trabajadores estadounidenses solicitaron prestaciones por desempleo la semana pasada. Los economistas tenían previsto un aumento en el desempleo. El mercado laboral relativamente sólido ha sido el pilar que mantiene a la economía fuera de la recesión.
Un informe separado indicó que la actividad para el transporte, las finanzas y otros negocios en la industria de servicios de Estados Unidos creció el mes pasado. Pero el crecimiento fue más débil de lo esperado, y las empresas dieron una imagen mixta de cómo ven las condiciones.
Las preocupaciones sobre una economía potencialmente estancada y una inflación elevada derribaron todo tipo de acciones, lo que llevó a caídas para cuatro de cada cinco que componen el S&P 500.
Best Buy cayó 17.8% porque los electrónicos que vende se fabrican en todo el mundo. United Airlines perdió 15,6% porque los clientes preocupados por la economía global pueden no volar tanto por negocios ni sentirse cómodos para tomar vacaciones. Target se desplomó 10,9% en medio de preocupaciones de que sus clientes, ya presionados por una inflación aún alta, puedan estar bajo aún más estrés.
En los mercados bursátiles del extranjero, los índices cayeron bruscamente en todo el mundo. El CAC 40 de Francia cayó 3.3%, y el DAX de Alemania perdió 3%.
El Nikkei 225 de Japón se hundió 2,8%, el Hang Seng de Hong Kong perdió 1.5% y el Kospi de Corea del Sur cayó 0.8%.